Simplemente ponte el caso

Incluso más importante que unas buenas luces para nuestra bici (por ejemplo, un Bike Pixel 😉 ), el casco debería ser la medida de seguridad básica cuando estamos montando en bicicleta. Esto es especialmente cierto en los desplazamientos urbanos o de ocio. En estos casos las velocidades son menores (incluyendo la nuestra y la del resto de vehículos que nos rodean). Por tanto, en caso de accidente, la energía de los impactos es mucho menor. Por otro lado, el casco puede ser menos útil en la carretera, donde los demás vehículos (coches, camiones o trenes) van a velocidades superiores a los 90 km/h. En cualquier caso, el uso del casco siempre reduce la mortalidad y la morbilidad de los traumatismos de los ciclistas.

Incluso Darth Vader lleva su casco cuando monta en bicicleta. Tú también deberías.
Que el casco te acompañe. Imagen de Daniel Cheung.

El casco salva vidas

No lo digo yo. Las estadísticas de defunciones y traumatismos producidos en accidentes en bicicleta se correlacionan con su uso. Diferentes estudios demuestran que el casco es un factor clave. En uno de ellos, realizado tras estudiar las autopsias de más de un centenar de ciclistas, se llego a la conclusión de que el 37% de estos habrían sobrevivido de haber llevado casco. Cifra que asciende hasta el 62.3% en los casos en los que los daños se concentraron en la cabeza. Por otro lado, el lugar del accidente también influye en las probabilidades de supervivencia. En el caso de colisiones en intersecciones el casco podría haber evitado el fatal desenlace del ciclista hasta en más del 51.5% de los casos. Por el contrario, cuando la colisión se produce en tramos de carretera rectos o en curva el casco solo habría salvado al 24% de los ciclistas. En cualquier caso, llevando casco tenemos hasta 10 veces más de posibilidades de sobrevivir en el caso de sufrir un accidente en el que se vea involucrado un coche.

Infografía que muestra las estadísticas de reducción del riesgo de muerte y lesiones graves gracias al uso del casco.
Llevar casco te cambia la vida. Simplemente póntelo.

En todos estos casos hablamos solo de accidentes cuyo resultado final fue la defunción del ciclista. Además se incluyen casos cómo ahogamientos tras caer en un rio o aplastamientos por el sobre paso de un vehículo. Dejando de lado el peor escenario posible, el casco es aún más útil. Por ejemplo, otro estudio demostró que el casco redujo en un 66% las probabilidades de sufrir daños craneales considerables, y lo que es más importante, las consecuencias derivadas de esos golpes (que van desde perdida de memoria hasta quedar en estado vegetativo).

Conclusión

Aunque no te quede bien, te sobresalgan las orejas, tengas calor, te despeines y un largo etcétera de excusas que solemos poner para no llevar el casco, ponte el casco. No hacerlo puede cambiar toda tu vida.


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