Limitar la velocidad para reducir los accidentes

Actualmente la mayoría de la población vive en zonas urbanas. Se estima que actualmente hasta el 75% de los europeos, el 81% de los latinoamericanos y más del 82% de los norteamericanos viven en ciudades. Aunque el número de accidentes no está directamente relacionado con el número de habitantes de una ciudad, lo cierto es que la mayoría de los accidentes de tráfico se producen en entornos urbanos. Una de las medidas más fáciles de implementar para disminuir su número es simplemente reducir los límites de velocidad en las vías urbanas.

Señal con límite de velocidad de 30 km/h en una senda ciclista.
Señal de 30 km/h. Por Salah Ait Mokhtar.

En los accidentes acontecidos en vías urbanas además es más común que a parte de los propios conductores se vean involucrados a otros usuarios de las vías. Los peor parados cómo siempre, son los peatones y los ciclistas. Para tratar de reducir estas cifras una de las medidas más fáciles y menos costosas de implementar por parte de las administraciones es simplemente reducir el límite de velocidad de los vehículos a motor dentro del casco urbano. Al reducir la velocidad de los coches se mejora la seguridad de todos los usuarios de la vía (incluidos los propios ocupantes de los vehículos).

Una medida que funciona

Desde hace décadas se viene realizando el seguimiento de este tipo de medidas en diferentes partes del mundo. En un análisis realizado en Reino Unido a finales de los 90 de los tramos en los que se redujo la velocidad a 20 mph (unos 32km\h al cambio) se demostró que la frecuencia de los accidentes se redujo en un 56%. Ademas se estimó que la velocidad media se redujo en unas 9.3 mph (15 km\h). Es decir, por cada kilómetro por hora de reducción de velocidad se consiguió reducir en casi un 4% el número de accidentes. Las reducción más significativa se produjo en los casos de accidentes que involucraban de niños y niñas. Tanto en menores peatones como ciclistas los accidentes se redujeron en un 67%.

Posteriormente el mismo estudio se reprodujo en 2003 para la ciudad de Londres por Transport for London, el organismo responsable del sistema de transportes de la capital británica. Los resultados obtenidos fueron muy similares y sus cifras más destacadas se encuentran resumidas en la siguiente infografía.

En el caso de Londres, al limitar la velocidad se consiguió reducir la cantidad accidentes y el número de víctimas dentro de las zonas de velocidad limitada en un 45%. Cifra que ascendía hasta un 57% en cuanto a la reducción de los accidentes graves y mortales. Además tal como se muestra en la infografía, la mayor reducción se consiguió en en el número de accidentes graves entre los niños y niñas. Tanto para peatones como ciclistas las cifras de accidentes graves entre menores se redujeron en un 61 y 60% respectivamente.

Durante el estudio se estimó que en las zonas donde se había introducido el límite de velocidad se evitaba las lesiones graves y muertes de al menos 66 personas anualmente. Además los investigadores estimaron que gracias a ello se ahorraron varios millones de libras en tratamientos médicos y otros costes externos derivados de los accidentes.

Infografía con las estadísticas de de accidentes tras aplicar zonas 30 km/h en Londres. Han demostrado cómo limitar la velocidad reduce los accidentes y la siniestralidad.

Reducción del límite de velocidad en España en zonas urbanas

En España desde el 11 de mayo de 2021 el límite de velocidad en vías urbanas es de 20 km/h en vías que dispongan de plataforma única de calzada y acera; de 30 km/h en vías de un único carril por sentido de circulación y de 50 km/h en vías de dos o más carriles por sentido. El principal objetivo de limitar la velocidad en este tipo de vías es reducir el número de accidentes. Deberíamos empezar a notar el descenso del número de accidentes en las estadísticas que se presenten en los próximos años.

Hay ciudades que se han adelantado a esta medidida. Por ejemplo, desde finales de 2018 el Ayuntamiento de Madrid impuso de forma generalizada la limitación a 30 km/h en todas las calles de la ciudad de un único carril por sentido y a 20 km/h en las de plataforma única. Las mismas conforman el 85 % de las vías de la capital española.

En este caso, de momento las estadísticas no muestran ninguna mejora en cuanto al número de accidentes. En 2018 se produjeron un total de 15.493 accidentes en los que resultaron heridas 13.237 personas y 38 murieron. Tras la aplicación de la medida, durante 2019 se registraron 21.638 accidentes en los cuales hubo 13.290 heridos y 33 fallecidos. Eso sí ha pesar del incremento del número de accidentes las cifras de heridos y fallecidos no aumentaron. Os dejo la serie completa junto a los datos parciales de 2020 a continuación:

Serie con el número de accidentes y el total de heridos leves y graves entre los años 2012 a 2020. Fuente: Dirección General de Policía Municipal de Madrid. División de Análisis Estratégico y Desarrollo. Unidad de Estadística y Tratamiento de la Información.

Sin embargo, esta medida sí ha permitido la reducción de los accidentes en los que se ven involucrados ciclistas. En la siguiente gráfica se muestran el número de accidentes junto con el número de heridos graves y muertes.

Serie con el número de accidentes involucrando a ciclistas y el total de heridos graves y muertes entre los años 2010 y 2020. Fuente: Dirección General de Policía Municipal de Madrid.

Como se observa, tras la limitar la velocidad se ha conseguido para la tendencia ascendente en cuanto al número de accidentes debida, en parte, a la creciente popularidad de la bicicleta como medio de transporte entre los madrileños. A pesar de ello se ha conseguido reducir el número de víctimas graves y muertos en los accidentes. Tanto en 2019 como en 2020 se observa que de media, si comparamos con los años anteriores, se ha reducido en torno a un 50% el número heridos graves y muertes.

Dejando a un lado la capital, un caso ejemplar también es el de Pontevedra. En 2011 fue una de las pioneras al imponer un límite de velocidad de 30 km/h y cerrar parte del casco antiguo al tráfico. Desde entonces durante casi una decada no había producido ningun atropello mortal. Por desgracia esta serie se rompió en mayo de 2021.

Conclusión

La conclusión es clara. Basta con limitar la velocidad en vías urbanas para reducir el número de accidentes y la su siniestralidad. Con está solución las administraciones locales tienen una herramienta fácil de implementar para reducir el número de accidentes. Al igual que el uso del casco, es una medida que no solo salva vidas si no que permite reducir considerablemente la siniestralidad y el número víctimas graves de los accidentes. De este modo también se reducen los costes económicos que provocan tanto materiales como humanos.


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